Estimulación intelectual

marzo 11, 2025 Reflexiones de una hereje

Somos capaces de destruir no solo sus cuerpos, sino también sus almas, como hicimos con las nuestras.

«Primo Levi»


Estimulación intelectual

Estimulación intelectual
¿Y las ganas de vivir?

La verdad es que hoy en día la mayoría de la gente no necesita estimulación intelectual, ¿no crees?

Es como si ya no sintieran la necesidad de estimularse intelectualmente.
No lee, no hace nada más que ver las noticias, no tiene aficiones.

Solo trabaja, come y duerme.
Y en verano, a tumbarse al sol en la playa.

¿Y las ganas de vivir?
Va a las discotecas, sale y se emborracha.

Eso es transgredir.
Si no te arriesgas, no vives.

Porque vivir es transgredir y transgredir es vivir.

Tener aficiones es ser rico.
Y, de todos modos, no tengo tiempo.

Pero ojo, si no reservas tiempo, nunca lo encontrarás.



Descuido y superficialidad

Los verdaderos males de nuestra época.

Siempre estamos discutiendo sobre algo.
Pero nunca nos paramos a pensar en por qué pasa.
Las motivaciones.

Es más fácil no enfrentarse a nada.
Así no se tiene derecho a réplica.

Y cada uno cree que tiene siempre razón.
Es que no puedes ser contradicho por alguien que no tiene argumentos.

Es muy fácil.

¿Sabes? Hay un espíritu un poco autodestructivo

Estimulación intelectual
La miseria es la única fuerza que no se puede controlar…

A mí me parece que no se puede ir por ahí haciendo cosas que te van a destruir.
Y, en realidad, no lo es.

No lo es si pensamos que la conciencia está cada vez más presente en todo el mundo.
Es como una conciencia práctica que te hace comparar el estilo de vida que te muestran los estereotipos de los medios con la vida real.

Y de esta comparación empiezan a salir las primeras angustias concretas.
La miseria es la única fuerza que pone límites a cualquier cosa que hagamos.

Así que, si tenemos en cuenta todo esto, un buen control político en un momento como este pasa justo por llenar a la gente de deudas.

No dándoles las herramientas para volver a entrar y haciéndoles sentir mal por sus fracasos con un jueguito que, en resumen, suena más o menos así : «¿Pero cómo? Te di mi confianza al 100 %, te ofrecí toda la plata que necesitabas y hasta te dejé hacer cualquier compra, ¿y ahora me haces perder mi chamba? ¡Pero si eres un desgraciado! ¡Qué vergüenza! ¡A tu edad esperaba un poco de responsabilidad!

Mira, solo porque eres de este lindo estado, no critiques, acepta lo que yo decida y tal vez te podamos ayudar… tal vez… desgraciado, mira hasta donde llegamos para salvarte de la hambruna…»

Siguiendo como si nada con sus propios rollos.
Pero lo importante es que los gastos de «armamento» no paran de subir.